viernes, 11 de septiembre de 2009

AQUEL OTRO 11 DE SEPTIEMBRE


Un día como hoy pero hace 36 años era derrocado el gobierno democrático de Salvador Allende en Chile. Había llegado al poder hacía tres años con un programa de neto corte socialista que estaba implementando y que incluía, entre otras cosas, la nacionalización del cobre. Su gobierno era revolucionario, pero “por la vía pacífica”. Y eso le había puesto los pelos de punta a la oligarquía chilena y al imperialismo norteamericano, que orquestaron un plan para derrocarlo.

Ese golpe del 11 de septiembre de 1973 fue el inicio del Plan Cóndor, un amargo presagio de lo que vendría para los pueblos de Latinoamérica. Es decir, el inicio de las dictaduras cívico - militares terroristas bajo el amparo de la supuesta mayor democracia del mundo y la tierra de la libertad, que no dudó en apoyar cuanto Golpe de Estado se sucedió por estos lados, con el simple pretexto de la amenaza marxista y la Doctrina de Seguridad Nacional.

Salvador Allende murió combatiéndolos. Como el Capitán del barco que sabe que se hunde pero no lo abandona consciente de su responsabilidad y su destino, él se quedó en el Palacio de la Moneda, que estaba siendo bombardeado por las Fuerzas Armadas que lo habían traicionado, al mando de Augusto Pinochet. La historia dice que se suicidó antes que lo alcanzaran las bombas. Había asumido un compromiso con el Pueblo de su Patria y con la historia. Y vaya si lo cumplió.

domingo, 6 de septiembre de 2009

TIRANDO MANOS


Lo que dejó la primera semana luego del envío por parte de la Presidenta Cristina Fernández del Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales (ley de medios de ahora en más) ha dado lugar para realizar algunos comentarios. En primer término hay que decir que se está ante una oportunidad histórica de sacar una ley muy pero muy importante que puede lograr un verdadero avance hacia la democratización de los medios de comunicación. Con este como principal ingrediente, la situación comienza a ponerse interesante.

Cuando muchos lo daban casi por noqueado, el Gobierno nacional, que estaba arrinconado, sacó una mano y se fue moviendo hasta el centro del ring. Y ahí empezó a pegar. Lo hizo primero con la movida del fútbol. Una medida con la que nadie puede estar completamente en desacuerdo, por más que se hagan esfuerzos. El de la pelota es un negocio redondo y si se es inteligente, los 600 millones no son pérdida sino una inversión fácilmente recuperable. Además del rédito social que eso genera. Después del fútbol vino la presentación del propio proyecto. Y más tarde, el Comfer negó la fusión entre Cablevisión y Multicanal. Todos estos golpes encuentran un principal pero no único destinatario: el Grupo Clarín. Y hay quienes argumentan que este proyecto es un capítulo más en la pelea Gobierno – Clarín. A esos hay que decirles que no hay ley que democratice los medios posible sin esa disputa. No se puede pretender que una norma que toca esos intereses salga sin que al pulpo mediático se le mueva un pelo. Y enhorabuena que así sea. ¿O está bien que el Grupo Clarín posea más de doscientas licencias a lo largo y a lo ancho de la Argentina? ¿Y que sea el único operador de cable en buena parte del territorio? ¿De qué periodismo independiente nos habla Clarín?

Ni bien empezó a tratarse el tema en la señal de cable TN, cuyo slogan es precisamente “Periodismo Independiente”, se tildó a la ley como “ley de medios K”, “ley K de control de medios” o “ley mordaza”. ¿Así llama el periodismo independiente a un proyecto que surgió desde organizaciones de la sociedad civil con los 21 puntos presentados por la Coalición por una Radiodifusión Democrática? ¿Es mejor seguir rigiéndose por una ley que cuenta con la firma de Videla y Martínez de Hoz, entre otros, y que, además de ser completamente anacrónica en función de las nuevas tecnologías, fue elaborada bajo los preceptos de la Doctrina de Seguridad Nacional?

La oposición, por su parte, salvo contadas excepciones, no ha demostrado estar demasiado a la altura que las circunstancias lo requieren. Y hay quienes más se parecen a empleados del Grupo Clarín que a representantes del pueblo argentino, tratando de dilatar el debate para después del 10 de diciembre, argumentando que este Congreso es legal pero no legítimo y a sabiendas de que después de esa fecha será mucho más fácil votar una ley acorde a los intereses que realmente representan.

El momento es ahora. Respetando los tiempos que se necesiten, y buscando todos los consensos posibles que, sin que se pierda el espíritu del Proyecto, garanticen la aprobación en las dos Cámaras de la Ley de Medios de la Democracia.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

¿VIVIR MÁS LIVIANO? NO, GRACIAS...


Sin ánimos de hacer de esto un sesudo análisis sobre el mensaje subliminal de las publicidades televisivas, es interesante una pequeña reflexión sobre algo que transmite el nuevo comercial de la bebida cola más popular del planeta, que puede observarse acá. Vida Light, liviana. Según el aviso, la vida ausente de crítica es aquella que merece ser disfrutada.

Si se toma este postulado a la hora de ver una película como la que propone el comercial, no hay nada de malo. Cuando la idea es disfrutar de un film pasatista que repite todos los lugares comunes de las comedias románticas, que no ofrece el menor esfuerzo creativo de parte de sus realizadores, que aplica las fórmulas más trilladas del celuloide, pues bien, es asunto de quien se banca una cinta de esas características. Si a esto lo asociamos con el sentido de lo Light, que es el producto que se intenta vender, mejor aún. Nada más afín a esa idea.

¿Pero como es eso que disfrutar es hacerse menos críticas? Justamente el espíritu crítico y creativo es lo que ha llevado a las grandes transformaciones. Y ese optimismo, el no aceptar lo impuesto, el pretender que las cosas pueden ser distintas es lo que puede hacernos mejores de lo que somos ¿Como aceptar ser menos críticos en un mundo como el que nos toca, con guerras y niños que se mueren de hambre todos los días? No es la intención hacer un ensayo sobre el comercial de la gaseosa, solamente reflexionar sobre una idea. Ser menos críticos quizá nos lleve a una vida chata y conformista, pero probablemente disfrutaremos más si nos arriesgamos a realizar nuestros sueños.