domingo, 6 de septiembre de 2009

TIRANDO MANOS


Lo que dejó la primera semana luego del envío por parte de la Presidenta Cristina Fernández del Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales (ley de medios de ahora en más) ha dado lugar para realizar algunos comentarios. En primer término hay que decir que se está ante una oportunidad histórica de sacar una ley muy pero muy importante que puede lograr un verdadero avance hacia la democratización de los medios de comunicación. Con este como principal ingrediente, la situación comienza a ponerse interesante.

Cuando muchos lo daban casi por noqueado, el Gobierno nacional, que estaba arrinconado, sacó una mano y se fue moviendo hasta el centro del ring. Y ahí empezó a pegar. Lo hizo primero con la movida del fútbol. Una medida con la que nadie puede estar completamente en desacuerdo, por más que se hagan esfuerzos. El de la pelota es un negocio redondo y si se es inteligente, los 600 millones no son pérdida sino una inversión fácilmente recuperable. Además del rédito social que eso genera. Después del fútbol vino la presentación del propio proyecto. Y más tarde, el Comfer negó la fusión entre Cablevisión y Multicanal. Todos estos golpes encuentran un principal pero no único destinatario: el Grupo Clarín. Y hay quienes argumentan que este proyecto es un capítulo más en la pelea Gobierno – Clarín. A esos hay que decirles que no hay ley que democratice los medios posible sin esa disputa. No se puede pretender que una norma que toca esos intereses salga sin que al pulpo mediático se le mueva un pelo. Y enhorabuena que así sea. ¿O está bien que el Grupo Clarín posea más de doscientas licencias a lo largo y a lo ancho de la Argentina? ¿Y que sea el único operador de cable en buena parte del territorio? ¿De qué periodismo independiente nos habla Clarín?

Ni bien empezó a tratarse el tema en la señal de cable TN, cuyo slogan es precisamente “Periodismo Independiente”, se tildó a la ley como “ley de medios K”, “ley K de control de medios” o “ley mordaza”. ¿Así llama el periodismo independiente a un proyecto que surgió desde organizaciones de la sociedad civil con los 21 puntos presentados por la Coalición por una Radiodifusión Democrática? ¿Es mejor seguir rigiéndose por una ley que cuenta con la firma de Videla y Martínez de Hoz, entre otros, y que, además de ser completamente anacrónica en función de las nuevas tecnologías, fue elaborada bajo los preceptos de la Doctrina de Seguridad Nacional?

La oposición, por su parte, salvo contadas excepciones, no ha demostrado estar demasiado a la altura que las circunstancias lo requieren. Y hay quienes más se parecen a empleados del Grupo Clarín que a representantes del pueblo argentino, tratando de dilatar el debate para después del 10 de diciembre, argumentando que este Congreso es legal pero no legítimo y a sabiendas de que después de esa fecha será mucho más fácil votar una ley acorde a los intereses que realmente representan.

El momento es ahora. Respetando los tiempos que se necesiten, y buscando todos los consensos posibles que, sin que se pierda el espíritu del Proyecto, garanticen la aprobación en las dos Cámaras de la Ley de Medios de la Democracia.

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