Si la Argentina fuese un auto que va circulando por la calle, podría decirse que luego de los resultados arrojados por las elecciones del 28 de junio, el país puso el guiño a la derecha. Habrá que ver si es sólo un guiño o si el volantazo termina por concretarse.Si se entiende que Kirchner no es Fidel Castro y Cristina no es el Che Guevara, el proceso político iniciado por el matrimonio el 25 de mayo de 2003 supuso una serie de cambios que sin ser medidas que lo puedan catalogar como un gobierno de izquierda ni mucho menos, si trajo una importante número de cambios que ni siquiera eran imaginables en épocas anteriores. Basta enumerar algunas como para ejemplificar. Los cambios en la Corte Suprema de Justicia, para poner fin a la llamada “mayoría automática” del menemismo. La decisión de enjuiciar a los responsables de crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar, con la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final. La importancia dada al MERCOSUR y a las alianzas estratégicas con países de la región como Venezuela. El retorno de las jubilaciones a manos del Estado. La reestatización de Aerolíneas, el Correo, el Agua. Las discusiones salariales, la vuelta de las paritarias. Son solo algunas medidas. Concretas. Se podrá discutir el modo en qué se hicieron pero ahí están. Son una credencial que el gobierno puede mostrar.
Ahora bien, el 28-J significó el primer traspié importante para los Kirchner. Un duro revés si se tiene en cuenta que no ganó en ninguno de los grandes centros urbanos y que ni siquiera pudo alzarse con una victoria en la Provincia de Buenos Aires, donde el kirchnerismo jugaba todas sus fichas y terminó derrotado por la lista encabezada por el engendro colombiano. Si la política fuera lógica, este tendría todas las de ganar en la elección por la provincia en el 2011. Su aliado Mauricio Macri también estaría bien parado de cara a la disputa presidencial (aunque vale aclarar que su lista en la ciudad de Buenos Aires hizo una flojísima elección con un 70% del electorado que le votó en contra). Otro que se anotaría en esa carrera, sería el “Lole” Reutemann, ganador de la elección en Santa Fe. Todos estos nombres, más el del vicepresidente opositor que triunfó en su provincia son posibles candidatos a la presidencia. Con cualquiera de ellos, se podría suponer sin temor a equivocarse, que el giro mencionado terminaría por concretarse.
A la izquierda del gobierno aparecen Pino Solanas, que con méritos propios logró ubicarse segundo en la ciudad de Buenos Aires y Martín Sabatella, el ex intendente de Morón que logró hacerse un lugar en la Cámara de Diputados. Si bien son figuras que podrían llegar a aglutinar a importantes sectores de la centro izquierda, sería poco serio pensar que en tan poco tiempo puedan llegar con verdaderas chances de disputarle a la derecha a nivel nacional.
Como no se trata de lógica sino de política, resta esperar cuales son los pasos que va dando el gobierno y qué intenciones tiene de rearmarse para volver a pelear en el 2011. En principio ha dado algunas señales que aún no pueden juzgarse por ser muy prematuras. Si se entiende que los procesos políticos son largos y que los cambios no se dan de la noche a la mañana, sería una pena que los dos o tres pasitos que el país logró avanzar en los últimos seis años, los retroceda en el 2011 consagrando a un Berlusconi vernáculo.
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