
Sensibilizado sin dudas por la derrota del 28 de junio el gobierno convocó al diálogo con los distintos sectores del escenario político nacional. Así se han ido dando algunas reuniones en las que los participantes han destacado, en general, la importancia de esta posibilidad de sentarse a conversar. Para el próximo viernes está previsto el encuentro entre el Gobierno y los dirigentes de los sectores del Campo privilegiado. Ahora bien, ¿se puede esperar algo de este eje denominado Mesa de Enlace que no sea que propongan que se acepten sus exigencias sin chistar?
Parece que no. En una conferencia de prensa brindada ayer por los cuatro Patrones de Estancia en la Sociedad Rural, estos dejaron bien en claro que van a concurrir a lo que todo el mundo denomina como diálogo con la intención de ser solo ellos los escuchados. Hasta donde sabemos para dialogar hacen falta dos. Y “el Campo” ha demostrado que no está dispuesto a escuchar, que solo le interesa hacer un monólogo.
Hubo varias cosas para resaltar de la conferencia-discurso de ayer en la sede de la Sociedad Rural. Por un lado las palabras del titular de esa entidad, Hugo Biolcatti, reclamándole a la oposición que “agarre la pelota antes de que la vuelvan a agarrar los Kirchner”. O los dichos de Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria, advirtiendo que no estaban dispuestos a una “tolerancia indefinida”. Pero lo que sin dudas fue la gota que rebasó el vaso fue lo expresado por el titular de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Mario Llambías. No porque llame la atención sino porque deja bien de manifiesto cuál es el espíritu de la protesta agraria. Tiempo atrás el ex Presidente Néstor Kirchner había tildado a los ruralistas de “hijos de Martínez de Hoz”. En la conferencia de ayer, Llambías dejo en claro que se siente orgulloso de esa calificación y dedicó “el mayor de mis respetos a uno de los fundadores de la Sociedad Rural Argentina” (en referencia al bisabuelo del ex Ministro de Economía), ante un auditorio exultante que lo ovacionaba. El apellido Martínez de Hoz está emparentado con lo peor del pasado reciente. Y ni el que fuera Ministro de Economía de la dictadura de 1976, ni sus ancestros han hecho nada en función de los intereses populares. Sino todo lo contrario
Con esto, por si quedaba alguna duda, queda más que claro de qué lado están los dirigentes de la Mesa de Enlace. Y qué es lo que quieren y lo qué van a exigir cuando concurran a un supuesto diálogo con el Gobierno. O se está con ellos y se aceptan sus exigencias o seguirán con sus actitudes desestabilizadoras. Ante este panorama cabe hacerse una pregunta ¿habrá algo para dialogar con estos señores?
Parece que no. En una conferencia de prensa brindada ayer por los cuatro Patrones de Estancia en la Sociedad Rural, estos dejaron bien en claro que van a concurrir a lo que todo el mundo denomina como diálogo con la intención de ser solo ellos los escuchados. Hasta donde sabemos para dialogar hacen falta dos. Y “el Campo” ha demostrado que no está dispuesto a escuchar, que solo le interesa hacer un monólogo.
Hubo varias cosas para resaltar de la conferencia-discurso de ayer en la sede de la Sociedad Rural. Por un lado las palabras del titular de esa entidad, Hugo Biolcatti, reclamándole a la oposición que “agarre la pelota antes de que la vuelvan a agarrar los Kirchner”. O los dichos de Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria, advirtiendo que no estaban dispuestos a una “tolerancia indefinida”. Pero lo que sin dudas fue la gota que rebasó el vaso fue lo expresado por el titular de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Mario Llambías. No porque llame la atención sino porque deja bien de manifiesto cuál es el espíritu de la protesta agraria. Tiempo atrás el ex Presidente Néstor Kirchner había tildado a los ruralistas de “hijos de Martínez de Hoz”. En la conferencia de ayer, Llambías dejo en claro que se siente orgulloso de esa calificación y dedicó “el mayor de mis respetos a uno de los fundadores de la Sociedad Rural Argentina” (en referencia al bisabuelo del ex Ministro de Economía), ante un auditorio exultante que lo ovacionaba. El apellido Martínez de Hoz está emparentado con lo peor del pasado reciente. Y ni el que fuera Ministro de Economía de la dictadura de 1976, ni sus ancestros han hecho nada en función de los intereses populares. Sino todo lo contrario
Con esto, por si quedaba alguna duda, queda más que claro de qué lado están los dirigentes de la Mesa de Enlace. Y qué es lo que quieren y lo qué van a exigir cuando concurran a un supuesto diálogo con el Gobierno. O se está con ellos y se aceptan sus exigencias o seguirán con sus actitudes desestabilizadoras. Ante este panorama cabe hacerse una pregunta ¿habrá algo para dialogar con estos señores?
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