jueves, 27 de agosto de 2009

HOY


Un día como hoy pero hace casi noventa años se realizaba la primera transmisión de radio en Buenos Aires, y una de las primeras en el mundo. Por eso, todos los días como hoy se celebra el día de la radiodifusión. Justamente hoy y tomando como símbolo ese hecho, la Presidenta de la Nación envió al Congreso el Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Una medida que la sociedad viene reclamando desde hace tiempo. Una ley que reemplace a la de la dictadura y sea una norma que ayude a democratizar los medios de comunicación, permitiendo el libre acceso a la información de todos los ciudadanos y ciudadanas. ¿Quien podría estar en contra de un proyecto de estas características? Siempre hay alguien dispuesto. Como fue el caso de algunos de los principales referentes de la oposición política de nuestro país.

La vieja ley de radiodifusión, con sus modificaciones durante el gobierno del escapista riojano, fue la que permitió la concentración monopólica de los medios de comunicación, el ambiente propicio para la propagación del discurso único. Sin embargo, para la oposición este no es el momento para debatir esta ley. Quieren esperar al 10 de diciembre, cuando el mapa del Congreso de la Nación promete serle más benévolo a sus intereses y a los intereses que representan. Hablan de libertad de prensa, pero no es eso lo que les interesa. Donde dice prensa debería decir empresa. Pues eso es lo que defienden y así podrían, si acaso la ley se debatiera, promulgar un texto acorde a los negocios de las grandes empresas monopólicas de la información.

Por eso, no es momento para titubeos. Es ahora, o nunca quizás. Ya bastantes postergaciones hubieron desde hace más de veinticinco años en los cuales ningún gobierno se animó a debatir una nueva ley de medios acorde a los tiempos que corren. La historia está para ser escrita y el Congreso de la Nación puede escribir una página importante si se anima a debatir y sancionar una ley que verdaderamente garantice el derecho humano a la libertad de expresión.

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