Dicen que hoy la gente lee cada vez menos, aunque a juzgar por la cantidad de información disponible en medios como internet, hay quienes se animarían a rebatir y no con pocos fundamentos, esa postura. Dicen, también, que ha mermado la capacidad del lector de concentrar su atención en un texto durante varios minutos. Dicen, además, que internet y el famoso 2.0 han revolucionado la forma de comunicarnos. Hoy el ida y vuelta es constante. Quizá lo que esta revolución ha decretado es la muerte del lector, tal como lo conocíamos, ya que quien lee no solo lee sino que tiene la posibilidad de comentar y de ser el mismo el generador de un nuevo sentido. La comunicación es, de esta manera, mucho más dinámica.
El autor de este blog ha mantenido un profundo silencio en este foro. Si revisamos su historial -aunque hay quienes prefieren hablar de prontuario-, nos encontramos con que su última publicación data del 26 de octubre del año 2009. ¿Falta de ideas? ¿Mucho trabajo? ¿Pereza intelectual? ¿Vagancia? Algunos opinan que se puso de novio y ya no se preocupa por escribir, en tanto lo hacía solo para levantarse minas. Hay quienes dicen que creó varias cuentas en tuiter y feisbuc (sic) -con el solo afán de seguir intentando levantarse minas- y eso lo tiene tan ocupado escribiendo en 140 caracteres que ya no tiene tiempo de sentarse a desarrollar una idea. Otros, los más malintencionados, dicen que ya no escribe, sino que solo pasa sus horas navengando en esas redes sociales, perdiendo el tiempo leyendo las publicaciones de algunas de las minas que intenta levantar, que solo comunican que están tomando mate en lo de una amiga, que se están bañando, que se han comprado un nuevo celular o que han conseguido nuevo novio, lo cual desbarata sus posibilidades.
Enterado de estas versiones, el autor pensó varias veces en salir a desmentirlas rotundamente, pero en última instancia creyó que sería irrelevante engancharse en una polémica de este tipo, sobre todo al considerar que este sería un tema de interés para muy poca gente, por no decir para nadie. De modo que, luego de juntar fuerzas para quedarse callado durante tanto tiempo, supo que la mejor defensa sería un buen ataque. Y es por eso que decidió contestar con su arma más poderosa: la palabra. Sus allegados comentan que sus dichos fueron: "a partir de ahora voy a escribir como nunca y fracasar como siempre."
Y aquí lo tienen de nuevo, iniciando esta nueva etapa con sus Reflexiones al Voleo, que espera sean más al voleo que nunca, ya que no piensa en pensar demasiado, si se permite la redundancia. La invitación está hecha. El espacio está abierto. La mesa está servida. Hasta aquí nadie se ha muerto escribiendo y mucho menos leyendo. La propuesta es la misma de siempre. Se aceptan comentarios, críticas y sugerencias. Bienvenidos, bienvenidas, será un placer volver a encontrarnos.