


El fútbol, dijo alguna vez el Gordo Soriano, es el último refugio de la épica. Un Mundial representa como nada esa expresión. Once de un lado, once del otro, cada cual con su bandera más la ceremonia de los himnos y cientos de millones de personas pendientes alrededor de todo el mundo. Una batalla en términos deportivos, librada en el verde césped, para quedarse con el trofeo más preciado, el pretendido por todos: la Copa del Mundo.
En ese camino y luego de un debut promisorio pero falto de contundencia frente a los nigerianos, la selección argentina dio hoy el segundo paso ganándole a Corea del Sur por 4 a 1. Después de haber visto a todos los equipos del torneo, lo hecho por el equipo de Maradona invita a ilusionarse. Pero, como decía Mostaza, paso a paso. Ahora vendrá el partido contra Grecia para finalizar el grupo y terminar de abrochar la clasificación en el primer puesto a los octavos de final.
En el año del Bicentenario argentino, el Pueblo sigue festejando como ocurrió en Mar del Plata, según se ilustra en este post.
No hay comentarios:
Publicar un comentario