martes, 22 de junio de 2010

LLAMEN A CAMPANELLA


¿Qué más puede agregarse que no se haya dicho? ¿Qué tendría de original mencionar que este es un nuevo capítulo para una vida de película? Tan trillado como cierto, Martín Palermo no deja de marcar records y de seguir escribiendo el guión de su vida cinematográfica. Esa que tenía tantos capítulos con la camiseta de Boca pero que hasta hace unos meses solo tenía grabado un pedacito con la celeste y blanca. Y para colmo era una escena de terror, digna de una película de Freddy Krueger, la de aquella noche de Luque en la Copa América de Paraguay 1999, cuando Martín erró tres penales de manera consecutiva en la derrota del equipo de Marcelo Bielsa por 3 a 0 frente a Colombia.

Aquel estigma lo alejó durante mucho tiempo de la Selección, que se privó de disfrutar al mejor Palermo, el que brilló en la final intercontinental que Boca le ganó al Real Madrid por 2-1. Un paso con escaso suceso por Europa lo devolvió a su país en 2004 para ponerse de nuevo la azul y oro. Y ahí el Titán comenzó a pulverizar todos los récords, convirtiéndose en el goleador histórico del equipo más popular de la Argentina, superando a los legendarios Pancho Varallo y Roberto Cherro, que habian jugado para Boca entre las décadas de 1920 y 1930.

A partir de allí, el hombre surgido de Estudiantes de La Plata, reafirmó su condición de ídolo indiscutido del pueblo xeneize y logró el reconocimiento de todos los simpatizantes del fútbol argentino. Pero la Selección seguía negándosele y cuando el por entonces entrenador Alfio Basile había anunciado que iba a convocarlo, Palermo se volvió a romper los ligamentos de una de sus rodillas, alejándose por seis meses de las canchas.

La chance le llegó de la mano de Diego Armando Maradona. Y Palermo, en aquellos amistosos ante equipos de poca monta con la denominada selección local hizo su trabajo, el gol. Así se ganó un lugar en la convocatoria para los partidos por eliminatorias, marcando un gol vital ante Perú en la cancha de River, en un final para el infarto. El gol de hoy para sellar la victoria por 2 a 0 frente a Grecia no tuvo características tan dramáticas. Pero fue tan emotivo como aquel y bien vale para un nuevo capítulo: Martín se convirtió en el jugador más veterano en debutar y convertir un tanto en un Mundial con la camiseta celeste y blanca. Habrá sido esta la última escena de la película de Palermo en la selección argentina. Por las dudas, guarden cinta, con el Titán nunca se sabe...

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